Deconstruyendo la pobreza

La Real Academia Española define pobreza como falta o escasez, y los indicadores tradicionales de pobreza añaden que dicha falta o escasez es de ingresos para adquirir una cesta básica de consumo.

Esta visión, unida a la presión por lo inmediato, nos ha llevado a ver la pobreza como un asunto de distribuir y asistir y no como uno de invertir y prevenir. El primer enfoque atender las consecuencias de la pobreza, el segundo atiende sus causas. A través de la aplicación de un enfoque clínico, este último llega a entender la pobreza como el resultado final de un trayecto de vida plagado de obstáculos para la persona y su entorno familiar, obstáculos que van minando sus capacidades para progresar.

Los países nórdicos han venido aplicando de manera consistente este segundo enfoque. En Finlandia, por ejemplo, el principio guía de las políticas públicas es darle a todos los niños las mismas oportunidades desde el inicio de la vida. Como parte de un programa que se inició en los años 30, todas las madres reciben un paquete de maternidad que incluye una cuna de cartón especialmente diseñada para el niño, ropa, pañales, cremas y todo lo necesario para el cuidado del niño. Y el paquete incluye, por supuesto, visitas obligatorias de control y atención de la madre y el niño, factor clave en el logro de los mejores indicadores de salud materno-infantil del planeta.

Para asegurar la continuidad por este camino de inclusión, la sociedad finlandesa garantiza el acceso a bienes públicos esenciales para la integración del niño y su familia a la sociedad –vivienda, servicios conexos como agua potable, electricidad, transporte público seguro y eficiente, una economía estable y generadora de empleos de calidad, un sistema eficiente de seguridad social, etc. Y en términos de la educación del niño, se concentra en la calidad desde los primeros niveles a través de un sistema basado en la excelencia docente y la discrecionalidad pedagógica. El resultado es el sistema educativo con mayor equidad y mejor desempeño a nivel mundial.

El enorme avance que ha tenido la neurociencia en los últimos años no hace sino ratificar la validez e importancia de este enfoque de desarrollo temprano del niño como pilar del desarrollo de toda una sociedad (http://developingchild.harvard.edu). Después de todo, moral y luces sí son nuestras primeras necesidades.

Ricardo Villasmil Bond
Publicado en El Universal el 29 de julio de 2013

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